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Más que nada, la solución parece estar en la educación en las escuelas, en las facultades de medicina, entre los clérigos y los patrones, en las familias y del público en general. Desde la cuna hasta la tumba, el borracho y el posible alcohólico tendrán que encontrarse en un ambiente de comprensión profunda y auténtica y expuestos a un continuo bombardeo de información: los hechos acerca de su enfermedad, sus síntomas, y su fatídica gravedad. ¿Por qué debe esperar un alcohólico hasta cumplir los 55 años y estar horriblemente destrozado para enterarse de que es una persona muy enferma, si con la apropiada educación, se le podría haber convencido muchísimo antes.

La historia nos ha enseñado que ni el sermonear ni el moralizar ni otros intentos parecidos para reformarlos, sean cuales sean sus diversos méritos, han causados mucha impresión en los alcohólicos en general. Pero en años recientes, la educación objetiva sobre las realidades de la enfermedad ha dado resultados muy prometedores. Ahora vemos llegar a A.A. una gran cantidad de gente joven como consecuencia directa de la mas generalizada difusión de información sobre la enfermedad.

Los A.A. hemos hecho bastante trabajo en este aspecto educativo, y algunos amigos fuera de A.A. han hecho aún más. El impacto de la educación no solo se verá reflejado en la cantidad de personas bajo tratamiento, sino aún más en el aspecto preventivo. Esto quiere decir educación objetiva acerca de los hechos, presentada apropiadamente a los niños y a los adolescentes, en el hogar y en la escuela. Anteriormente, una gran parte de la educación consistía en atacar la inmoralidad de beber en lugar de la enfermedad del alcoholismo.

Amistosos con nuestros Amigos

Los A.A. podemos hablar acerca de este asunto con gran convicción. La mayoría de nuestros hijos se han visto transtornados emocionalmente por nuestro comportamiento alcohólico, y se encuentran claramente "inadaptados". Muchos de ellos ya deberían de haberse convertido en bebedores problemas. Pero no han hecho tal cosa. El alcoholismo, o el posible alcoholismo, rara vez se ven entre los hijos de padres que son miembros de A.A. . Pero nunca les prohibimos beber, ni les sermoneamos si lo hacen. Simplemente aprenden por lo que ven y por lo que oyen que el alcoholismo es un asunto espantoso y que si beben, tienen una probabilidad entre quince de contraer la enfermedad del alcoholismo. La mayoría de ellos no beben nada en absoluto. Otros beben con moderación. Los demás, después de meterse en algunos líos funestos, son capaces de dejar de beber y lo hacen rápidamente. Esto parece ser la manera más eficaz de educación preventiva.

Por lo tanto, es totalmente posible que muchos de estos métodos y actitudes de A.A. se pueden aplicar a todos los niños.

¿Quién se va a hacer cargo de estos métodos educativos? Obviamente, es tanto una tarea para la comunidad como para los especialistas. Individualmente, los A.A. podemos ayudar, pero A.A., como tal no puede, y no debe, intervenir directamente en este campo. Por lo tanto, tenemos que contar con otras instituciones, con nuestros amigos de afuera y con su buena disposición de dedicar grandes cantidades de dinero y esfuerzo -los cuales, con mayor eficacia que nunca, encaminarán al alcohólico al tratamiento y evitarán el desarrollo de la enfermedad en millones de niños predispuestos, quienes de otra forma, seguirían el camino tan bien conocido por nosotros.

Nuestra comunidad cuenta entre sus comités con un Comité de Cooperación con la Comunidad Profesional, y se ofrece para cooperar con agencias gubernamentales y privadas y con gente y organizaciones profesionales en el amplio campo del alcoholismo.

 

 

 

 

TEMA 4: AMISTOSOS CON NUESTROS AMIGOS

Sabemos que hay cantidad de alcohólicos en nuestros país. A.A. ha ayudado a que muchos de ellos logren su sobriedad; creemos que es un trabajo valioso y lleno de significación y de esperanza para aquellos que aún sufren. Pero las cifras nos demuestran que sólo hemos hecho un módico progreso en este gran problema de salud mundial. Hay millones que están todavía enfermos y otros millones pronto lo estarán.

Estos datos sobre alcoholismo deben darnos un buen motivo para pensar y para ser humildes. Sin duda podemos sentirnos agradecidos por toda agencia o método que intenta resolver el problema del alcoholismo ya se trate de la medicina, la religión, la educación o la investigación. Debemos tener amplitud de mente ante todos los esfuerzos y ser comprensivos cuando fracasan otros.

Consideremos la cantidad de borrachos que hay en nuestro país, ¿En qué situación están ahora? ¿Qué se está haciendo y qué se puede hacer por ellos? ¿Y por la siguiente generación - por esos cientos de miles de niños y adolescentes? Excepto por lo que A.A. pueda hacer ¿Han de ser víctimas también?

Empecemos por el punto mas bajo. En nuestras instituciones psiquiátricas hay alcohólicos que han llegado a un punto del que no pueden volver atrás. Su mejor esperanza es pasar a otro mundo. Sin embargo futuras investigaciones sobre su condición pueden ampliar nuestros conocimientos acerca de la prevención para el beneficio de los que se están aproximando al borde del abismo.

También se puede encontrar una gran cantidad de alcohólicos en las prisiones. Puede que el alcohol les metiera directamente en líos por los que están allí, o puede que tuvieran que beber a fin de poder entregarse a sus obsesivas inclinaciones para cometer los crímenes. Aquí se ve una clara necesidad de investigaciones científicas-médicas, siquiátricas y sociales. A.A. no puede hacer esa tarea, pero hay otros que ya han hecho un buen comienzo.

Todas las grandes ciudades tienen sus barrios bajos. Sin duda tiene que haber varios cientos de miles de los llamados borrachos perdidos. Algunos están tan caóticos y tan transtornados que su único destino es el manicomio. El resto de estos incontables hombres y mujeres suele encontrarse en las delegaciones de la policía, los juzgados, las cárceles y los hospitales. Lo que ellos pagan en sufrimiento es incalculable; lo que la sociedad paga, únicamente en dinero, es enorme. Multitudes de estas personas, que todavía no son consideradas locas por la ley, se ven condenadas a vagar de un lado a otros sin esperanza ¿Hay algo que se puede hacer? Los miembros de Alcohólicos Anónimos están ayudando, pero la mayor parte del trabajo y del dinero tendrá que venir de otros sitios.

Consideremos ahora los millones de alcohólicos que aún no han llegado a las prisiones, los manicomios o los barrios bajos. Se dice que ellos constituyen la gran mayoría. En este momento A.A. parece ser su mejor esperanza de recuperación. Entonces ¿por qué aún no han acudido a nosotros esos millones? O, ¿por qué no han tratado de recuperarse por cualquier otro método?.

Cualquier miembro de A.A. puede dar una respuesta rápida y precisa: " No están listos. No se dan cuenta de los enfermos que están. Si lo supieran, vendrían en tropel buscando, como si tuvieran diabetes o cáncer." Por lo tanto el problema es como exponerles los hechos que les convenzan que están gravemente enfermos.

 

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