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Y la esperanza constituye ese estado de ánimo en el cual se presenta como posible lo deseado fervientemente. Implica certidumbre, credibilidad, confianza, seguridad en obtener algo por mucho tiempo acariciado, que en el caso de los alcohólicos anónimos es el precioso don de la sobriedad, definida como una nueva dimensión donde se encuentra la paz mental y la tranquilidad espiritual. Pero el único medio que hace posible la obtención de la sobriedad es la convivencia y el comportamiento de los alcohólicos dentro de una comunidad con la cual deben identificarse plenamente. Ya con todos los medios para resolver su problema cada 24 horas, el alcohólico siente la necesidad de ayudar a otros alcohólicos a recuperarse de su enfermedad, no tanto por sus sentimientos de generosidad, sino porque descubre que sus relaciones con otros alcohólicos activos cuya decisión por dejar de beber es aún vacilante, afianzan sus argumentos acerca de la enfermedad, la abstinencia, la liberación del alcoholismo y el cambio de personalidad. El A.A. siempre está dispuesto a brindar su ayuda a los alcohólicos que lo necesiten. Y la comunidad también se responsabiliza de esto. "El único requisito para pertenecer a esta comunidad es el deseo de dejar la bebida". Ningún miembro de A.A. puede ni debe calificar la forma de beber de otro. Cada uno sabe para sí mismo cuál ha sido su comportamiento con el alcohol y, de acuerdo, con esto decide por su propia cuenta y riesgo si necesita o no la ayuda de Alcohólicos Anónimos. Tomar esta decisión no es fácil, porque el alcohólico tiene siempre tendencia al autoengaño. Busca constantemente motivos y pretextos que justifiquen su manera compulsiva de beber. Trata de disculparse por todos los medios posibles, para convencerse a sí mismo, y secundariamente convencer a los demás, de que la causa de sus males no esta en él sino en otros: en el trabajo, en la familia, en el medio social en general. Lo que muchas veces sí sabe, aunque sea vagamente, es que necesita dejar de beber, a pesar que no se reconozca alcohólico, porque el alcohol ya perjudica su salud física y mental y deteriora sus relaciones interpersonales; esto hace que acepte sugerencias. Al establecer el deseo de dejar la bebida como único requisito para pertenecer a Alcohólicos Anónimos, la agrupación deja abiertas sus puertas a todos los que quieran suprimir el alcohol de sus vidas, sin darle importancia a los problemas que su consumo ávido pudiera acarrearles. No hay entonces, selección de personas o de clases especiales que la pueda convertir en grupo privilegiado. Sobre esta base descansa otro principio democrático que contribuye a la supervivencia de la agrupación: los miembros no pagan derechos ni cuotas, o sea que no tienen la obligación de pagar para obtener el derecho a la recuperación. Los grupos se mantienen con las contribuciones voluntarias de sus miembros, quienes aportan las sumas que pueden o desean de acuerdo a su reconocimiento a los beneficios recibidos. Los que no están en posibilidad, simplemente se abstienen de aportar, y su situación económica precaria no es impedimento para que permanezcan dentro del grupo y reciban sus beneficios. A.A. no está afiliada a secta religiosa ni política, ni a organización o institución alguna, porque esto limitaría los alcances y beneficios de su programa de recuperación del alcoholismo, a un determinado sector de la sociedad, restringiendo su acción y su amplitud democrática. Por ello, en vez de afiliarse a otros organismos, A.A. aprovecha en su beneficio todo lo mejor que tienen éstos. De tal característica se deriva el deseo de no intervenir en ninguna controversia ni apoyar o combatir otras causas, por muy nobles y humanitarias que parezcan. A través de un visión amplía, de una actitud tolerante y de un afán de síntesis de pensamiento y acción, A.A. ha logrado obtener un cúmulo de conocimientos acerca de la enfermedad del alcoholismo y de la personalidad del alcohólico que, sumados a la experiencia de cada enfermo y a los principios científicos y espirituales de la psiquiatría y la religión, han servido para estructurar un programa de recuperación física y mental y de progreso personal; un programa que está integrado con verdades de diverso origen y que se define como una suma de conocimientos provenientes de distintas fuentes para que sirvan así, unidos siempre e integrados, a la recuperación, ya que tales conocimientos por separado no podrían funcionar eficazmente contra el alcoholismo, según las evidencias diarias en el campo de ia medicina. Quiere decir, pues, que la recuperación integral del individuo alcohólico es el único objetivo de A.A,, lo que explica el porqué no apoya otras causas ni interviene en controversias públicas o privadas que le desviarían de su objetivo primordial en detrimento del propio enfermo. La recuperación, tal como lo demuestra la experiencia de miles y miles de miembros de A.A., descansa sobre los pilares de la unidad y del servicio, entendidos éstos como la tarea de proporcionarle al enfermo alcohólico todos los instrumentos necesarios para que deje de beber y provoque un cambio sustancial en su vida que le permita reintegrarse a la sociedad y ya de vuelta a dicha sociedad, volver a cumplir con todas sus obligaciones, y ubicarse en el papel que le corresponde de conformidad con su oficio, empleo o profesión.
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TEMA1: COMO FUNCIONA A.A. QUE HACE Y QUE NO HACE Nuestro Enunciado Universal, representa la información preliminar sobre los principios básicos en que se sustenta el programa que de manera tan singular ofrece A.A. Es la primera imagen de sus proyecciones y consecuencias en la vida de cada miembro, por su carácter de primer contacto con el individuo -alcohólico o no- que se acerca temeroso, inseguro y vacilante a cualquiera de los grupos de A.A. El Enunciado dice, textualmente: ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS es una comunidad de hombres y mujeres que comparten su mutua experiencia, fortaleza y esperanza para resolver su problema común y ayudar a otros a recuperarse del alcoholismo. - El único requisito para ser miembro de A.A. es el deseo de dejar la bebida. Para ser miembro de A.A. no se pagan honorarios ni cuotas; nos mantenemos con nuestras propias contribuciones. - A.A. no está afiliada a ninguna secta religiosa, partido político, organización o institución alguna; no desea intervenir en controversias; no respalda ni se opone a ninguna causa. - Nuestro objetivo primordial es mantenernos sobrios y ayudar a otros alcohólicos a alcanzar el estado de sobriedad. Examinemos cada una de estas partes: La palabra comunidad, aplicada a Alcohólicos Anónimos, significa agrupación, conjunto de personas, hombres y mujeres, que tienen algo o mucho en común: el alcoholismo, sus complicaciones y consecuencias en todos los ámbitos de la vida. Se trata de personas con un mismo problema de vida o muerte que se han unido por la necesidad de resolverlo juntos cada día. De ah í que la comunidad de A.A. debe significar unión total e incondicional: unión de pensamiento, de sentimiento y de acción; unión voluntaria y consciente para vencer todos juntos a un enemigo que cada uno, por separado, jamás podría vencer. ¿Qué hacen los miembros de A.A. para resolver su problema común? Comparten su mutua experiencia, fortaleza y esperanza. Compartir es lo mismo que repartir, dividir, distribuir las cosas en partes iguales, equitativas. Quiere decir repartir lo mío proporcionalmente entre todos los que lo necesitan, y recibir a cambio lo de los demá s en las mismas proporciones. Porque yo también lo necesito. La experiencia es el conocimiento adquirido en la práctica de la propia vida: Conocimiento de fracasos, frustraciones, éxitos, dolores, alegrías, etc. que han sido vividos por cada persona en las distintas esferas de su existencia. Gracias a ese conocimiento que se llama experiencia, la persona tiene la oportunidad de rectificar, corregir, enmendar los desaciertos y errores cometidos por su conducta personal en contra de !a familia, el trabajo y ia sociedad, y tiene, asimismo, la oportunidad de ratificar y mejorar los aspectos más positivos de su personalidad, imprimiendo a ésta un desarrollo y un progreso ininterrumpido y permanente. Pero, por desgracia, no siempre la persona est á consciente de ese conocimiento experimental, y por ello no sabe aprovecharlo en la adopción de conductas distintas y mejores ante las mismas situaciones que en el pasado le ocasionaron frustraciones, disgustos, inseguridad o culpabilidad que lo condujeron de nuevo a la bebida. Para que la experiencia funcione en realidad como aprendizaje de nuevos y más evolucionados comportamientos humanos, es imprescindible compartirla con los demás que se encuentran en igualdad de circunstancias, y analizarla en sus múltiples fases positivas y negativas. Del examen, los comentarios e interpretaciones que todos hacen de cada experiencia, surgen importantes aspectos, consideraciones y puntos de vista desconocidos que van a constituir para la agrupación en general, y para el poseedor de la experiencia en particular, una valiosa enseñanza capaz de modificar el rumbo de sus vidas. La fortaleza es fuerza, vigor, poder para vencer a un enemigo más fuerte que los alcohólicos si se consideran individualmente y aislados, pero más débil que ellos, si se consideran unidos con el propósito común de superarlo. |
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